Nunca estarás solo
En estos días en que todo es tan efímero, que las cosas pasan a la velocidad de la luz por nuestros ojos y hay pocas posibilidades de retener, aunque sea algo de información, que todo parece descartable, hay cosas que continúan marcadas a fuego, con tinta indeleble en nuestros corazones y que ni el tiempo ni la distancia lo pueden borrar.
martes 22 de septiembre, 2026 · Sergio Noguera

¿Cómo se explica viajar a dedo más de 200km por un evento de apenas un par de horas? ¿O hacer malabares para rajarse del laburo un lunes, quizás matando a un familiar cercano con una mentira piadosa, para estar presente? ¿O saber que tu mañana va a ir de culo y te estas condenando la semana, porque vas a dormir apenas un par de horas, a 10.000 kilómetros de distancia, pero un martes a la madrugada no podes estar en otro lado que prendido atrás de la pantalla?
Que vas a activar todo tipo de cábalas, que no importa si te tocó un turno noche y te engancha en el trabajo, donde los que están alrededor no tienen ni idea de lo que te pasa por dentro, que quizás pariste hace un par de días e igual un partecita de tu corazón anda por Mataderos. ¿Cómo lo vas a explicar?, si no tiene sentido, si no existe explicación. O tal vez si lo tiene, y ese es el punto, porque como te pasó a vos, me pasa a mí, nos pasa a nosotros, que desde distintos puntos de este país lejano estamos con el alma, aunque no con el cuerpo, compartiendo con todos esos hermanos que tienen la sangre del mismo color, verdinegra, aunque no nos conozcamos.
Y vas a putear, a golpearte para dentro o a guardarte el grito de gol en la noche oscura para no despertar a los vecinos, aunque el desahogo sea necesario.
Porque hay que estar, aunque no estés, porque así te lo legó tu abuelo, tu viejo, tu tío, tu primo, tu amigo del barrio o quien te haya contagiado esta pasión. Porque el sinsentido más hermoso es este en el cual perdemos más de lo que ganamos. Ese que nos hace sufrir pero que cuando viene la buena, la alegría es indescriptible.
Este que no tiene valor material en un mundo en el que todo tiene precio, pero que te reconforta porque sabes que, en otro rinconcito de este país, a alguien le pasa lo mismo que a vos, igual que a miles en tu país y que una de las cosas que más anhelas cuando, cada tanto, podes meter un regreso, es darte una vuelta por ahí.
Porque va más allá de once tipos que se pongan tus colores y tal vez no te representen. Es por esos colores. Que te recuerdan a tu barrio, a tu infancia, a tus vivencias, a lo que en el fondo te convierte en lo que sos. Es un acto de amor más allá de las circunstancias.
Entonces, el sinsentido cobra sentido cuando se comparte, con esa comunidad que formaste tan lejos de casa gracias a esta pasión, y la angustía del presente se hace un poco más liviana y soportable, porque aunque estes solo en esta madrugada triste, sabes que nunca más vas a estar solo.



